Olivícola Laur
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Olivícola Laur

Cruz de Piedra , Mendoza

Ubicada en el corazón de Cruz de Piedra, dentro del departamento de Luján de Cuyo, la Olivícola Laur representa un pilar fundamental en la historia de la producción olivarera de Mendoza. Lo que comenzó como una iniciativa pionera a finales del siglo XIX se ha consolidado como un referente de excelencia técnica y calidad sensorial, logrando posicionarse en los rankings más exigentes de la industria global. Su importancia no radica solo en el volumen de producción, sino en su capacidad para mantener un estándar de calidad que la ha llevado a ocupar el primer puesto en el EVOO World Ranking.

Legado e historia en la región

La trayectoria de este establecimiento se remonta a 1889, cuando Don Francisco Laur, un inmigrante francés proveniente de la región de Loire, decidió afincarse en esta zona de Mendoza. Su llegada marcó el inicio de la implantación de olivares en la provincia, introduciendo prácticas y conocimientos que sentaron las bases para lo que hoy conocemos como una industria consolidada. A través de las décadas, la propiedad ha atravesado transformaciones significativas, desde su fundación hasta la actual gestión de la familia Millán, manteniendo siempre un vínculo estrecho con el territorio mendocino.

Este proceso histórico se entrelaza con la evolución tecnológica del sector. Si bien sus raíces son profundamente tradicionales, a partir de 1996 la olivícola inició una etapa de modernización mediante la incorporación de sistemas continuos de extracción centrífuga. Esta transición permitió que los métodos clásicos de cultivo convivieran con maquinaria de vanguardia, asegurando que el proceso de obtención del aceite preserve las propiedades organolépticas que le dieron prestigio internacional.

Reconocimiento y excelencia mundial

La relevancia de la Olivícola Laur trasciende las fronteras locales para integrarse en el mapa de la alta calidad mundial. El reconocimiento más destacado proviene del EVOO World Ranking, donde la marca ha logrado hitos que la sitúan en el Top 100 de las mejores olivícolas del mundo. En ediciones recientes, su desempeño fue tal que alcanzó el primer puesto global, un logro que posiciona a Mendoza como un actor clave en la producción de aceites de oliva virgen extra de clase mundial.

El recorrido por este espacio permite comprender cómo la combinación de un terroir específico y una gestión técnica rigurosa produce resultados excepcionales. La estructura productiva, que integra desde el cuidado del olivar hasta los procesos finales de extracción, funciona como un testimonio vivo de la capacidad de la región para competir en mercados de alta gama. El trabajo de profesionales como su enólogo actual es parte esencial de este ciclo de innovación y respeto por la materia prima.

Contexto productivo en Luján de Cuyo

La presencia de la olivícola en Cruz de Piedra contribuye a definir el paisaje productivo de Luján de Cuyo, un área donde la agricultura y la vitivinicultura conviven en una simbiosis cultural y económica. La labor de Laur no es un hecho aislado, sino que forma parte de un ecosistema de producción que valora la historia del inmigrante y la adaptación tecnológica al clima mendocino. Este entorno, caracterizado por su capacidad de innovación y su respeto por las tradiciones fundacionales, constituye el marco donde se desarrolla una de las producciones más respetadas del continente.