Matias Riccitelli Wines
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Matias Riccitelli Wines

Luján de Cuyo , Mendoza

Ubicada en la zona tradicional de Luján de Cuyo, a unos 25 kilómetros al sur de la ciudad de Mendoza, la bodega de Matías Riccitelle representa una de las propuestas más singulares del norte de la provincia. El proyecto surge en 2009 como el resultado de un proceso de aprendizaje que combinó la experiencia internacional del enólogo con su arraigo en las familias vitivinícolas más reconocidas de la región. Lo que define a este espacio no es solo la producción de vino, sino una búsqueda constante por redefinir los límites entre la tradición y la innovación estética y técnica.

Identidad y herencia vitivinícola

La identidad de la bodega está profundamente ligada a su origen familiar. El proyecto lleva consigo el legado de Jorge Riccitelli, uno de los enólogos más respetados de Mendoza, lo que se refleja en etiquetas como ‘The Apple Doesn’t Fall Far from the Tree’. Esta línea es un testimonio de esa conexión generacional, utilizando uvas provenientes tanto de Luján de Cuyo como del Valle de Uco. La propuesta técnica se apoya en el uso de una variedad de herramientas y recipientes, desde tanques de hormigón hasta barricas y foudres de distintas edades, permitiendo que cada variedad exprese su carácter particular.

El trabajo con la uva Malbec es el eje central del proyecto. Sin embargo, la bodega no se limita a esta cepa; existe un esfuerzo deliberado por explorar la diversidad de variedades que prosperan en este entorno. El catálogo incluye desde Bonarda y Criolla hasta variedades blancas como Torrontés, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Semillon, además de incursiones con Pinot Noir y Merlot provenientes de otras regiones como la Patagonia.

El territorio y la expresión del suelo

La importancia de este lugar radica en su capacidad para integrar diferentes microclimas y altitudes. Aunque su base operativa se encuentra en el corazón de Luján de Cuyo, la búsqueda de la excelencia lleva a la selección de frutos de sitios muy específicos. Esto incluye la incorporación de uvas de zonas con mayor altitud en el Valle de Uco, lo que aporta una complejidad térmica y mineral esencial para sus vinos más estructurados.

La bodega funciona como un punto de convergencia entre los viñedos más antiguos y las nuevas fronteras experimentales. La presencia de viñedos en zonas como Gualtallary o proyectos que exploran la viticultura extrema demuestra una visión que trasciende lo local para conectar con la diversidad climática de Argentina. Esta conexión con el entorno inmediato, sumada a la capacidad de integrar suelos distintos, es lo que permite que cada etiqueta sea un reflejo fiel de la geografía mendocina y su potencial de expresión.