Villa Normandy
Ubicada en la intersección de la avenida Colón y Viamonte, la Villa Normandy se presenta como uno de los testimonios más sólidos de la expansión residencial que transformó a Mar del Plata a principios del siglo XX. Situada en el barrio de la Loma de Stella Maris, esta construcción no es solo una estructura histórica, sino un fragmento de la identidad arquitectónica que buscaba replicar la estética de las zonas semiurbanas del norte de Francia en la costa argentina.
Arquitectura y origen
La villa fue proyectada entre 1918 y 1919 por el arquitecto Gaston Mallet. Su diseño se inscribió dentro de la corriente pintoresquista con una clara variación normanda, un estilo que buscaba integrar la construcción con su entorno mediante formas orgánicas y materiales que remiten a la tradición europea. La propiedad fue concebida originalmente como una residencia de veraneo para la familia del señor Felix Delor, quien, al igual que el arquitecto, tenía vínculos con la región francesa.
El edificio destaca por un uso complejo de volúmenes y texturas. La fachada presenta juegos de niveles marcados por la aplicación de piedra, morteros y detalles en falso pan de oro. Uno de los rasgos más distintivos es la pronunciada pendiente de sus techos a cuatro aguas, cubiertos con tejuelas planas que generan una silueta irregular y dinámica. Esta composición se complementa con pináculos de cerámica de colores que aportan una policromía sutil pero característica del estilo.
Detalles constructivos y entorno
Al recorrer la zona, los elementos estructurales permiten identificar la transición hacia otras corrientes estéticas de la época, como el Art Nouveau. La entrada a la villa está definida por grandes verjas de madera sostenidas por pilares de piedra, lo que establece un límite claro pero permeable con el espacio público. Los balcones y terrazas cuentan con barandas de madera que refuerzan la estética rústica y señorial del conjunto.
La importancia de esta construcción radica en su capacidad para representar el periodo de auge de las familias porteñas que buscaban establecer residencias permanentes o estacionales en la ciudad. A través de sus materiales, como la piedra y la madera, la Villa Normandy conecta con la tradición de los chalets anglonormandos que definieron el paisaje de barrios como Los Troncos y Stella Maris.
Con el paso de las décadas, la función del edificio ha mutado, reflejando los cambios sociales y administrativos de Mar del Plata. Tras haber pasado por diversas manos y procesos de restauración, la propiedad integró nuevos usos institucionales, albergando en su historia al Consulado de Italia y, actualmente, sirviendo como sede para el Ministerio Público Fiscal Federal, manteniendo su relevancia dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad.





