Puerto Blest y Cascada de los Cántaros
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Puerto Blest y Cascada de los Cántaros

bariloche , rio-negro

El viaje por el Brazo Blest

Desde Puerto Pañuelo, en la península del Llao Llao a unos 25 km del centro de Bariloche, un catamarán parte por el Brazo Blest, el brazo más extenso del lago Nahuel Huapi. La hora de navegación transcurre entre paredes de monte y agua que cambia de color según la profundidad: verde espejo en las orillas, azul oscuro en el centro. A mitad de camino aparece la Isla Centinela, donde descansan los restos de Francisco Pascasio Moreno, el naturalista y explorador que donó sus tierras al Estado argentino y es considerado el fundador del sistema de parques nacionales del país.

El brazo termina en su extremo occidental con una morfología que recuerda los fiordos del norte de Europa o los canales fueguinos: montañas que caen abruptamente al agua, vegetación densa hasta la orilla y un silencio interrumpido solo por el viento y las aves. Esa geografía no es casual: la zona recibe unos 4.500 mm de lluvia anual, una cifra excepcional para la Patagonia, lo que sostiene uno de los únicos enclaves de selva valdiviana en territorio argentino.

La Cascada de los Cántaros

Antes de llegar a Puerto Blest, el barco hace escala al pie de la cascada. Desde el embarcadero sube un sendero de escalones de madera —alrededor de 600 peldaños que otros operadores cuentan como 700— que bordea el río Los Cántaros a lo largo de su descenso desde el Lago Cántaros, la cuenca de altura de donde nace el salto. El camino cuenta con cuatro miradores techados y zonas de descanso cubiertas distribuidas a lo largo del ascenso; a medida que se gana altura, la cascada se fragmenta en varios saltos que caen entre musgos y helechos.

Dentro del mismo bosque, cerca del Lago Cántaros, crece un alerce (Fitzroya cupressoides) de más de 1.500 años de antigüedad. Los alerces son de los árboles más longevos del planeta, y este ejemplar es uno de los accesibles al público dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. El bosque que lo rodea es selva valdiviana templada: un ecosistema de alta humedad con dosel denso, líquenes colgantes, coihues, arrayanes y canelos que cubre el lado occidental de los Andes desde Chile hasta este sector argentino.

Una alternativa al sendero de escalones es un trayecto de 3 km por el interior del bosque que conecta la cascada con Puerto Blest a pie, atravesando la misma vegetación en forma más pausada.

Puerto Blest

El destino final de la navegación es Puerto Blest, un enclave histórico en la costa del brazo que lleva su nombre. El lugar cuenta con infraestructura básica de hospedaje y gastronomía —el Blest Inn opera como alojamiento con restaurante gourmet— y funciona como punto de ingreso a un sector del parque nacional prácticamente inaccesible por tierra. Desde allí sale también la excursión opcional al Lago Frías: un trayecto corto en colectivo de unos 4 km por el bosque hasta un embarcadero, donde una segunda navegación introduce en un lago de aguas verde esmeralda. Ese color característico proviene de la sedimentación glaciar que arrastra el deshielo del Cerro Tronador —el volcán extinto que marca la frontera con Chile— y lo distingue visualmente de los lagos de origen glacial convencional.

La excursión completa desde Bariloche tiene una duración total de alrededor de nueve horas. El acceso requiere pagar el ingreso al Parque Nacional Nahuel Huapi y las tasas portuarias de Puerto Pañuelo, cargos que se abonan por separado del precio de la navegación.