Complejo Los Baqueanos
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Complejo Los Baqueanos

bariloche , rio-negro

Para llegar al Lago Gutiérrez hay que abandonar Bariloche hacia el sur por la Ruta 40 y dejar atrás el asfalto de la ciudad. A unos 15 kilómetros del centro, donde el bosque patagónico cierra sobre la ruta y el lago comienza a aparecer entre los árboles, se encuentra el Complejo Los Baqueanos: una fracción de tierra dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi que combina camping a orillas del agua, cabalgatas guiadas y un restaurante con vista al lago.

El nombre no es casual. Un baqueano es, en la tradición criolla, quien conoce el terreno como la palma de su mano: el guía natural que lee el paisaje, sabe dónde corre el agua y puede orientarse sin mapa. Ese rol define el espíritu de las cabalgatas que ofrece el complejo, donde los guías llevan a los visitantes por circuitos que muestran los tres ambientes típicos de este sector de la cordillera patagónica: los bosques autóctonos de coihue y ñire, los mallínes —praderas húmedas que bordean los arroyos— y las laderas abiertas con panorámicas sobre el lago.

Las opciones de cabalgata están organizadas por dificultad y duración. El circuito del Mallín es una salida de dos horas que atraviesa bosque nativo, sube hasta la divisoria de aguas del cerro y baja de regreso por la costa del Lago Gutiérrez. El circuito del Mirador cubre la ladera del cerro Pontoneros con mayor desnivel acumulado; dos horas de camino que terminan en un punto panorámico desde donde se ven simultáneamente el lago y la silueta del cerro Catedral, referencia visual de toda la región. Para familias con niños existe una cabalgata de una hora sin complicaciones de terreno, pensada como primer contacto con el caballo en un entorno protegido.

El camping ocupa ocho hectáreas continuas —sin parcelas separadas— sobre 800 metros de costa del lago. Esa extensión abierta le da al sitio un carácter más espontáneo que los campings parcelados con reserva: el acceso funciona por orden de llegada, salvo en fines de semana festivos y ciertas fechas de enero cuando el lugar llega a su límite. Hay tres sectores diferenciados: uno de uso diurno exclusivo para quienes sólo quieren pasar el día junto al agua, uno con toma corriente para motorhomes y casillas rodantes, y uno de acampe agreste sin energía eléctrica, orientado a quienes buscan silencio y cielo nocturno sin interferencias. Al estar dentro del Parque Nacional, rigen las normas de la Administración de Parques Nacionales: no se admiten mascotas, no está permitido el uso de parlantes y los motores de dos tiempos tienen prohibido navegar en el lago. Como actividad acuática el complejo pone a disposición kayaks de sit-on-top de uso libre sobre la costa.

El restaurante cierra el cuadro. Construido en estilo de montaña con maderas y una arquitectura que dialoga con el entorno, sirve gastronomía tradicional a orillas del lago. El salón también se habilita para eventos privados y corporativos, lo que extiende su uso más allá de la temporada de verano.

El acceso no exige vehículo propio. La línea de ViaBariloche que cubre el corredor hacia El Bolsón para sobre la Ruta 40 a 800 metros de la entrada al complejo. Ese tramo final a pie por bosque nativo es, en sí mismo, una pequeña introducción al ambiente que espera adentro.