Cerro Tronador
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Cerro Tronador

Puerto Frías , Rio Negro

El Cerro Tronador se erige como uno de los puntos más altos del Parque Nacional Nahuel Huapi, alcanzando una altitud de 3554 metros sobre el nivel del mar. Su nombre no es casual: proviene de los estruendos que se producen cuando los desprendimientos de hielo en sus glaciares impactan contra la base, generando un sonido similar al de un trueno. Este macizo montañoso forma parte fundamental del paisaje andino de la región y alberga siete glaciares que, debido al calentamiento global, se encuentran actualmente en proceso de remisión.

El entorno y el recorrido hacia el macizo

El acceso a esta zona requiere un trayecto que parte desde el centro de Bariloche siguiendo la Ruta Nacional 40 hacia el sur. Durante el camino, el paisaje se transforma al bordear las costas de los lagos Gutiérrez y Mascardi, hasta conectar con la Ruta Provincial 82. Este recorrido permite observar otros hitos geográficos como los cerros Bonete y Cresta de Gallo desde diversos miradores situados a lo largo del trayecto.

El paisaje se completa con la presencia de playas de arena oscura en el lago Mascardi y un entorno de bosques autóctonos que se vuelven más densos al avanzar hacia Villa Mascardi. En esta zona, el terreno ofrece una transición entre los valles y las zonas de alta montaña, integrando elementos como el lago Los Moscos y el río Manso.

Dinámica del paisaje y biodiversidad

El recorrido por la zona del río Manso permite observar cómo el agua nace en las cumbres del Tronador. Este río atraviesa un ecosistema donde el color de sus aguas cambia según su curso, reflejando los sedimentos y minerales de la montaña. En puntos específicos, como el puente Los Rápidos, es posible notar la claridad del agua y la presencia de fauna local, como truchas que habitan en las corrientes, y ocasionalmente avistamientos de martín pescador.

La importancia de este sector radica en su escala territorial y en la interconexión de sus sistemas hídricos. La presencia de los glaciares no solo define la morfología del cerro, sino que también condiciona el flujo de los ríos y la composición de los lagos circundantes, consolidando al Tronador como un eje central para la comprensión de la dinámica glaciar en la cordillera de los Andes.