Cerro de la Virgen
Situado sobre el cordón de las Sierras Chicas, el Cerro de la Virgen es uno de los puntos más reconocibles del paisaje que rodea a Villa General Belgrano. Este pico no solo funciona como un mirador natural, sino que marca una transición entre la arquitectura de estilo alpino del pueblo y la geografía agreste de la región cordobesa. Su importancia radica en ofrecer una perspectiva elevada sobre el Valle de Calamuchita, permitiendo observar la disposición del territorio y la integración de las zonas urbanas con el entorno serrano.
El ascenso por los senderos de las Sierras Chicas
El recorrido hacia la cumbre se desarrolla a través de un sendero que parte desde la base del cerro, ubicada cerca de la Ruta Provincial 5. La travesía implica un ascenso que atraviesa terrenos compuestos por piedra, hierba y pasto, con tramos donde la humedad puede alterar la superficie. El trayecto de subida tiene una extensión aproximada de 1372 metros, lo que requiere un esfuerzo físico moderado debido a pendientes que pueden alcanzar los 30 grados.
El ascenso se completa en un tiempo estimado de entre 45 y 50 minutos, dependiendo del ritmo de cada caminante. El terreno presenta una dificultad media, caracterizada por la irregularidad del suelo serrano, lo que hace que el paso sea pausado. Al ser un sendero con señalización parcial, el recorrido demanda atención al camino para mantener la orientación hacia la cima.
La cumbre y el horizonte de Calamuchita
Al alcanzar los 980 metros sobre el nivel del mar, el paisaje se transforma. La cima está marcada por una estructura metálica que incluye una cruz, punto que sirve como referencia visual en la región. Desde este punto, la altura permite una visión despejada de Villa General Belrante y de la extensión del Valle de Calamuchita, ofreciendo un contraste entre la densidad del pueblo y la amplitud de las sierras circundantes.
Este mirador natural es el desenlace de un recorrido total que, sumando el descenso, alcanza los 2744 metros. La experiencia en la cima se centra en la observación del relieve local, donde la topografía de las Sierras Chicas se vuelve evidente. Es un espacio donde la escala del paisaje permite comprender la magnitud del entorno natural que define la identidad de este sector de Córdoba.


