El Laberinto de Nono
Ubicado en el corazón del Valle de Traslasierra, en la pintoresca localidad de Nono, El Laberinto de Nono se ha consolidado como uno de los destinos recreativos más emblemáticos de la provincia de Córdoba. Este parque temático, que combina el ingenio, el contacto con la naturaleza y el desafío físico, ofrece una experiencia integral diseñada para visitantes de todas las edades, desde niños pequeños hasta adultos mayores en busca de un entorno sereno y entretenido.
El alma del complejo es, sin duda, su Laberinto Mayor. Esta estructura viva se extiende sobre una superficie de más de 900 metros cuadrados, conformada por una intrincada red de pasillos delimitados por 1.600 ejemplares de tuyas (coníferas). La historia de este laberinto es un testimonio de paciencia y dedicación: el predio comenzó a prepararse en el año 2003 y la plantación se realizó en el invierno de 2004. Las plantas fueron traídas especialmente desde la localidad de Pedernales, en la provincia de Buenos Aires, y requirieron años de cuidado meticuloso para alcanzar la altura y densidad necesarias que hoy permiten ocultar los caminos y desafiar el sentido de la orientación de los exploradores. En el centro del laberinto, un imponente mangrullo de madera actúa como meta y mirador, ofreciendo a quienes logran resolver el enigma una vista panorámica privilegiada de las Sierras Grandes y el valle circundante.
Más allá del desafío principal, el parque propone una variedad de estaciones lúdicas que exploran diferentes conceptos del laberinto. El Laberinto de Troya, por ejemplo, invita a recorrer senderos de piedra que replican diseños milenarios con más de 4.000 años de historia, proponiendo una caminata más introspectiva y simbólica. Para los que buscan un reto intelectual, el Laberinto de Números y el Laberinto de Colores plantean acertijos que deben resolverse en equipo, fomentando la lógica y la cooperación. Por su parte, el Laberinto Mariposa está diseñado específicamente para la escala y seguridad de los más pequeños, mientras que el Laberinto de Carrera permite que dos personas compitan simultáneamente en un recorrido espejo donde la victoria solo se revela en el último segundo.
La propuesta de entretenimiento se extiende a una serie de juegos de coordinación y destreza. A partir de los ocho años, los niños pueden enfrentarse a circuitos que estimulan la motricidad fina y el equilibrio, mientras que estaciones como «El Triángulo» obligan a los participantes a coordinar sus movimientos para alcanzar un objetivo común, fortaleciendo el trabajo en equipo en un contexto relajado. Los más pequeños también cuentan con un área dedicada bajo supervisión parental, equipada con casitas de madera, hamacas, toboganes y juegos saltarines, asegurando que nadie se quede fuera de la jornada de juegos.
Para completar la visita, el Coffee House del predio ofrece un refugio gastronómico con una terraza que domina todo el parque. Desde aquí, los visitantes pueden disfrutar de té, tortas artesanales, picadas regionales o sandwiches tostados mientras contemplan el movimiento de las personas dentro de los laberintos con el telón de fondo de las montañas cordobesas. Este espacio no solo sirve como lugar de descanso, sino también como un punto de observación ideal para apreciar la geometría del diseño paisajístico y la madurez de un parque que ha crecido al ritmo del Valle de Nono durante más de dos décadas.

