Sendero al Mirador Bandurrias
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Sendero al Mirador Bandurrias

San Martín de los Andes , neuquen

El sendero al Mirador Bandurrias es, sin lugar a dudas, una de las experiencias introductorias más gratificantes para quienes visitan San Martín de los Andes. Este camino no solo destaca por la belleza natural de su entorno, sino también por el profundo componente cultural que implica transitar por las tierras de la comunidad mapuche Curruhuinca. La ruta ofrece un equilibrio perfecto entre accesibilidad y recompensa visual, convirtiéndose en el paseo predilecto tanto para familias como para senderistas que buscan una conexión inmediata con el paisaje cordillerano.

El punto de partida se encuentra al final de la calle Juez del Valle, justo detrás de la planta de tratamiento de efluentes en la zona de la Costanera. Desde los primeros pasos, el sendero advierte su carácter con una pendiente inicial que, aunque exigente por tramos, se encuentra bien marcada y protegida por la sombra generosa de la vegetación autóctona. El ascenso atraviesa un bosque andino donde predominan ejemplares de roble pellín, radal y arrayán, creando un microclima fresco incluso en los días más calurosos del verano patagónico.

Un aspecto fundamental de esta travesía es su emplazamiento dentro del territorio de la comunidad Curruhuinca. A lo largo del trayecto, los visitantes encontrarán puestos de artesanías y casillas donde los pobladores locales gestionan el acceso. El pago de una pequeña contribución no solo permite el mantenimiento de la senda, sino que también representa un reconocimiento a la soberanía territorial y el cuidado que la comunidad ejerce sobre este bosque ancestral. Es común observar aquí la vida cotidiana de las familias mapuches, cuyas viviendas y pequeñas huertas se integran de manera armónica con el relieve de la montaña.

Al alcanzar la parte más alta del sendero, se llega al Mirador Bandurrias. Este balcón natural debe su nombre a la presencia frecuente de la bandurria austral, un ave de cuello largo y grito metálico que suele sobrevolar las laderas. Desde este punto, la panorámica es sobrecogedora: hacia el oeste se despliega la inmensidad del Lago Lácar, enmarcado por las siluetas imponentes de los cerros Abanico y Sabana. También es posible distinguir claramente las playas de Catritre y Quila Quina, que aparecen como manchas de arena clara entre el azul profundo del agua y el verde denso de los bosques.

Para aquellos que deseen extender la aventura, el camino ofrece la posibilidad de continuar hacia «La Islita». Tras retomar la senda principal desde el mirador, un descenso de aproximadamente media hora conduce hasta este rincón pintoresco. Se trata de una pequeña playa de arena blanca y aguas mansas, protegida por una península rocosa que le da nombre. Es el sitio ideal para un descanso prolongado o un picnic a orillas del lago, antes de emprender el regreso a la ciudad por el mismo camino o por la ruta vehicular que también desciende desde la comunidad.

En definitiva, el sendero al Mirador Bandurrias resume la esencia de San Martín de los Andes: la convivencia entre la montaña, el agua y las raíces culturales de la región. Es una invitación a caminar sin prisa, atendiendo al canto de los pájaros y al susurro del viento entre los robles, mientras se descubre una de las postales más queridas de la Patagonia argentina.