The Vines of Mendoza
Ubicado en Los Chacayes, dentro del departamento de Tunuyán, The Vines of Mendoza se presenta como un espacio donde la actividad vitivinícola y la hospitalidad de alta gama convergen. Situado en una zona estratégica del Valle de Uco, el complejo no funciona solo como un punto de paso, sino como un enclave dedicado a la cultura del vino, con una propuesta que permite la conexión directa con el proceso de producción y el territorio mendocino.
El entorno y la identidad vitivinícola
El paisaje está definido por la presencia de los Andes y la extensión de los viñedos que rodean las instalaciones. La identidad del lugar se construye sobre la base de la producción propia, ofreciendo una estructura donde el concepto de propiedad privada de viñedos es central. Este enfoque permite que la experiencia trascienda lo puramente contemplativo, integrando elementos técnicos de la viticultura, como la elección de variedades de uva y las técnicas de elaboración, dentro de un contexto de comunidad global de productores.
La relación con el terroir de Mendoza es el eje que articula todo el complejo. La altitud y las condiciones climáticas propias de esta parte del Valle de Uco se manifiestan en la calidad de los cultivos, donde variedades como el Pinot Noir encuentran un desarrollo particular en estas tierras. El diseño de las residencias busca mantener una coherencia con este entorno natural, combinando materiales que remiten a lo rústico con una arquitectura contemporánea que no interrumpe la visual hacia las montañas.
La experiencia del territorio
La visita al complejo se desarrolla a través de un recorrido por sus áreas comunes y residenciales, donde cada unidad está pensada para ofrecer vistas panorámicas a los cultivos. Las residencias están diseñadas bajo una lógica de sofisticación que evita la ostentación innecesaria, priorizando el contacto con el paisaje y la sencillez del entorno de montaña. El diseño busca que el habitante o visitante se sienta parte del ecosistema productivo.
El carácter del lugar reside en su capacidad para integrar la vida social con la labor agrícola. Al ser un espacio que fomenta la creación de un legado a través del vino, las actividades giran en torno al compartir y al conocimiento de la materia prima. No se trata solo de observar el paisaje, sino de entender la lógica de los viñedos que lo componen, aprovechando la infraestructura que permite una interacción cercana con la tierra y sus ciclos estacionales.

