El Ateneo Grand Splendid
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El Ateneo Grand Splendid

Buenos Aires , buenos-aires

Ubicada en el corazón de Recoleta, esta librería funciona dentro de lo que fue un imponente teatro inaugurado en 1919. Más allá de ser un espacio de venta de libros, el edificio representa un testimonio vivo de la época dorada del espectáculo en Buenos Aires, integrando su arquitectura monumental con la cultura literaria contemporánea.

Arquitectura y legado histórico

El edificio fue una creación de Max Glücksmand, un empresario húngaro-argentino que dejó su marca en la industria musical y cinematográfica. El diseño original estuvo a cargo de los arquitectos Peró y Torres Armengol, quienes lograron plasmar una estructura de gran opulencia. Al recorrer sus pasillos, se pueden apreciar elementos decorativos que remiten al esplendor del siglo pasado, como los frescos realizados por el artista italiano Nazareno Orlandi y las esculturas de Troiano Troiani.

Originalmente concebido para albergar funciones de ballet y ópera, el espacio también fue escenario de presentaciones de tango. Con el paso de las décadas, su uso evolucionó: en 1929 se transformó en cine y sirvió como base para la grabación de sesiones musicales de la compañía Odeon, además de ser el punto de partida de Radio Splendid. Esta transición de teatro a cine y finalmente a librería ha permitido que su estructura original conserve gran parte de su carga histórica.

El recorrido por sus estantes

La experiencia dentro del lugar se desarrolla rodeado de una vasta colección que supera los 120.000 ejemplares. La disposición de los libros aprovecha la escala del antiguo teatro, permitiendo que el visitante recorra los niveles mientras observa la majestuosidad de las bóvedas y los detalles ornamentales. El contraste entre la quietud de la lectura y la grandiosidad de los techos pintados crea una atmósfera particular, donde la arquitectura no es solo un contenedor, sino parte esencial del contenido.

El exterior, sobre la avenida Santa Fe, ofrece una fachada que anticipa la riqueza del interior, aunque es al cruzar el umbral cuando se percibe la verdadera magnitud del espacio. La estructura permite una navegación fluida entre los distintos sectores de libros, manteniendo siempre a la vista los elementos artísticos que definieron su identidad como centro cultural porteño.