Basílica del Sagrado Corazón de Jesús
Ubicada en el límite entre los barrios de Barracas y La Boca, la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús se presenta como un hito arquitectónico que rompe con la estética predominante de las casas de chapa y madera de la zona. Este templo, cuya construcción fue aprobada a principios del siglo XX, constituye un punto de referencia para entender la diversidad de estilos que conviven en el sur de la ciudad, alejándose de la iconografía tradicional del tango para ofrecer una propuesta de carácter neogótico.
Arquitectura y materiales de origen europeo
El diseño de la basílica estuvo a cargo del arquitecto Pascasio González Erazo, quien proyectó un espacio donde la ornamentación y la materialidad juegan un rol central. La estructura se caracteriza por el uso de elementos importados que le otorgan una distinción particular dentro del paisaje porteño. Entre sus rasgos más notables se encuentra el empleo de lámina troquelada, un material traído de Bélgica, utilizado para crear capillas neogóticas que aportan textura y detalle al interior del templo.
La riqueza visual del recinto se completa con la presencia de vitrales italianos de alta calidad, que permiten un juego de luces específico sobre el espacio sagrado. Asimismo, el suelo presenta un trabajo de enladrillado tipo alfombra, una obra ejecutada por la firma italiana Ferraciente, lo que refuerza la conexión del edificio con las corrientes estéticas y los artesanos europeos que influyeron en la construcción de Buenos Aires durante esa época.
Un refugio histórico en el sur porteño
Más allá de su valor estético, la basílica posee una relevancia histórica vinculada a la memoria religiosa de la ciudad. Tras el incendio de la Catedral Metropolitana en 1951, este templo desempeñó un papel fundamental al ser utilizado durante varios períodos como catedral sustituta, lo que le otorgó una importancia institucional que trascendió su función parroquial original.
El recorrido por sus naves permite observar un artesonado de madera con un diseño sobresaliente, complementando la solemnidad del espacio. La combinación de maderas finas traídas de Europa y los detalles en metal troquelado crea una atmósfera que contrasta con el entorno industrial y portuario de las inmediaciones, ofreciendo un refugio de quietud y detalle artesanal en medio del dinamismo de los barrios de Barracas y La Boca.




